La risa es el lenguaje universal de los humanos.
Cada vez que me topo con alguien que no habla ni idioma, una sonrisa rompe el hielo y en causa las ideas para entendernos.
No es que hablemos con risas, sino que estas se vuelven un lenguaje universal que todos entendemos: estoy gustoso de verte, o bien, estoy contento de estar aquí.
Los niños son maestros en este tema. Ríen por cualquier cosa de una manera estrepitosa, qué, salvo los aguafiestas naturales, a todos se nos antoja reír.
Lamentablemente esa virtud se va perdiendo con el tiempo, las ocupaciones y preocupaciones que se acumulan con la edad, y nos olvidamos de reír con esa facilidad infantil.
Pese a que saber hacer reír se convierte en un gran atractivo de los hombres. Lo dijo Jessica Rabbit cuando le preguntaron por qué andaba con un tipo tan feo como Roger Rabbit. Me hace reír, aclaró.
Pero lo principal es que la risa nos pone en el camino de la felicidad, porque quien aprende a reír, aprende a ser feliz.
Y quien logra cambiar el llanto por risas, sobrevivirá a cualquier debacle.
Hay un día internacional de la risa, y por eso se me ocurrió todo lo que, espero, hayan leído hasta este momento. Ojalá nos sirva para que todos los días sean día de la Risa.
Vamos a reír y que el mundo ruede.










