La incertidumbre del 2026

Por Francisco Zuñiga Esquivel

Cada fin de año se nos presentan dos disyuntivas, una, la certeza de que no todas las metas se cumplieron, y dos, la incertidumbre de si se cumplirán los propósitos y objetivos que trazamos.

En nuestra entidad esto adquiere relevancia especial en el inicio del 2026 , porque en casi todos los sectores las apuestas son de que el Mundial de Fútbol no traerá a Nuevo León nada que no tenga ya.

Para los comerciantes, siempre beneficiados cuando de eventos masivos se trata, hay muchas dudas. Sí, prevén un crecimiento económico del 1.5 por ciento que, reconocen, no se daría sin el Mundial, pero no creen que lleguen las oleadas de visitantes extranjeros como se había anunciado oficialmente.

La esperanza son los coreanos, pues se calcula que unos 2.5 millones de ellos viven y trabajan en un círculo territorial que les facilita venir a Monterrey. Ojalá.

En cuanto a infraestructura Pocos creen que se logre terminar a tiempo las líneas del Metro en construcción. No por falta de esfuerzo sino porque los meses de agotaron, igual que los recursos, y sin deuda no se podrá solventar.

La ventaja es que si esas predicciones fallan, Monterrey y su zona metropolitana tiene suficiente espacio hotelero para albergarlos. Más los caseros particulares que han entrado al negocio del hospedaje, atraídos por el boom turístico que ha despertado nuestra ciudad en la última década.

Se espera un año difícil, pero no es algo nuevo ni que asuste a los regiomontanos, que por dos siglos han sabido resolver, avanzar y prosperar aún en contra de gobiernos ineficientes o circunstancias globales adversas.

No será la excepción está vez. Ya lo veremos, aunque ningún emprendedor ni empresario lo presuma.

Aunque podría pasar como cuando se resolvió la crisis del agua, cuando algunos se adjudicaron haberla resuelto, tomandonos por tontoa, como si no supiéramos distinguir entre los logros humanos y las soluciones que da la Naturaleza.