Entre favores y primeras planas

Por Francisco Zuñiga Esquivel

Las campañas ya empezaron, aunque ahora parecen ser de partido, no necesariamente de candidatos.
Todos los días vemos noticias de los eventos que realiza el Gobierno del Estado o lo que anuncian que hará, y de repente las vemos incluso en primera plana de los periódicos o comentadas en los noticieros de televisión siempre de manera favorable.
En periodismo existen algunas reglas para jerarquizar la noticia, entre los cuales podemos citar la prominencia, la proximidad, lo insólito, los conflictos y el interés humano.
No dudamos que las noticias que emana Samuel García de sus actividades tienen afectación positiva e interés humano para los nuevoleoneses, pero no tanto como para aparecer en primera plana.
De pronto, sin embargo, todos los medios de comunicación tienen un criterio similar, y todos la incluyen dentro al jerarquizar las noticias, incluso en primera plana.
Es eso o es que el Gobierno pagó por el espacio.
Si recordamos el malestar que causó el Gobernador cuando presumió los miles de zapatos de su niña, las molestias diarias por la inmovilidad que causan las obras del Metro, la desesperación por la inseguridad, es lógico pensar que nos dan poquito atole con el dedo para qué sientamos un poquito de champú de cariño, y se mantenga esa paz social que garantice tranquilidad durante las juegos del Mundial.
Y al mismo tiempo, convencer a la ciudadanía de que MC fue la mejor opción y deben seguir con el partido en el próximo sexenio.
Pero no es sólo el Gobernador. Lo mismo están los municipios, donde los alcaldes con aspiraciones son los que más aparecen, y algunas caras nuevas de pronto empiezan a aparecer en los puentes peatonales. En un año, serán quienes busquen la alcaldía.
Todos tienen derecho a hacer su luchita, sin duda, pero nos hace recordar los tiempos de la política donde el que se movía no salía en la foto. Eso le ahorraba mucho dinero al Erario.
En fin, todo cambia, y lo único que esperamos es que el criterio ciudadano sea suficientemente consciente para no dejarse engañar y elegir lo mejor.
Aunque tristemente las últimas experiencias electorales nos hacen pensar que la única opción es decantarnos por el menos peor.