- La adolescente que creó un exitoso negocio, luego de que drogaran a una amiga con una bebida en un bar, para evitar que otras chicas fueran víctima de lo mismo.
Una liga para el cabello y unas medias viejas de su madre.
Eso le bastó a Shirah Benarde, cuando tenía solo 16 años, para crear lo que ahora es una marca global de seguridad.
Se trata de Nightcap, un producto que fue pensado para proteger a mujeres víctimas de manipulación de sus bebidas.
El fenómeno, conocido en inglés como drink spiking, afecta principalmente a jóvenes y, muchas veces, tiene como objetivo drogarlas para luego abusarlas sexualmente.
Las agresiones también afectan a hombres.
“Estoy muy, muy orgullosa de mi yo de 16 años que pensó que este sueño salvaría vidas porque definitivamente lo ha hecho”, señala la joven estadounidense al programa Business Daily de la BBC.
Todo partió cuando una de sus amigas fue drogada en un bar universitario.
“Cuando le ocurrió a mi amiga, pensé: ‘Oh, Dios mío, he escuchado sobre esto antes, pero nunca le había pasado a nadie que yo conociera’… Me sentí impotente y con ganas de hacer algo al respecto”.
Marcar la diferencia
Shirah Benarde explica que “el problema con el drink spiking es que la mayoría de las veces no se denuncia” y que “muchas de las víctimas no van al hospital”.
“Mi amiga no fue al hospital, pero perdió el conocimiento. Nunca supo qué le habían dado porque las sustancias desaparecen del cuerpo en menos de 72 horas”.
“Ella estaba bien, entre comillas, pero eso lo llevas contigo no solo esa noche, sino el resto de tu vida. Tienes que vivir con no saber qué te pasó”, cuenta.
La joven asegura que el caso de su amiga cambió totalmente la forma en que ella se sentía al salir por las noches.
“Me hizo sentir que debía estar más alerta de mi entorno. Puede pasarle a cualquiera. Antes no lo entendía. Y si no le pasa a alguien cercano, no estás tan pendiente”.
“Cuando sales, sólo quieres pasarlo bien. Y cuando te dicen que a tu amiga le pasó algo así, es una sensación muy impactante y desesperante, porque a veces ni siquiera estás allí para ayudar, y eso es muy duro: no estar presente, no saber qué pasó”, relata.
“Aunque era muy joven, siempre quise ayudar a la gente, marcar una diferencia, y la verdad es que todo esto (del Nightcap) simplemente me llegó en ese momento”, agrega.
Un sueño
Shirah cuenta que la idea de este cubre vasos, que se convertiría luego en un exitoso negocio internacional, se le apareció en un sueño.
“Unas semanas después de lo que ocurrió con mi amiga, me fui a la cama una noche y se me ocurrió la idea en un sueño. Cuando me desperté, corrí por la casa, cogí unas medias de mi madre y una goma para el cabello de mi habitación, y creé este pequeño Nightcap“, recuerda.












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