Nadie como Paul, el Pulpo, para adivinar al Campeón

Paul predijo que España sería campeón, y atinó a todos los partidos por los que le preguntaron.

En el mundial de Sudáfrica 2010 la estrella indiscutible fue el Pulpo Paul, porque desde su pecera en el acuario Sea Life Centre, de la ciudad de Oberhousen, Alemania, acertó los resultados de todos los partidos por los que se le preguntó, y acertó que España sería el Campeón Mundial.

Lamentablemente, Paul sólo vivió dos años y medio, edad promedio de los pulpos, y no alcanzó a llegar al siguiente torneo, que se celebró en Brasil, donde hubiera sido muy doloroso que pronosticara otro maracanazo.

El método de Paul era simple, tan rudimentario como magnético: Elegir entre dos cubos de plástico con comida, decorados con las banderas de los equipos en contienda. El pulpo atinó los ocho partidos que le consultaron, incluida la final que coronó a España.

Los analistas de corte científico dijeron que le atrajeron los colores brillantes. Los más escépticos aseguraron que fue pura casualidad, pero de todos modos Paul cautivó al mundo.

Su fama fue efímero porque murió pocos meses después por causas naturales, dejando un vacío en el trono de los adivinos de la cultura pop.

Joachim Klement, es alemán, y ha acertado a los campeones de los últimos tres mundiales.

Catorce años después, el oráculo sucesor de aquel molusco no tiene tentáculos, no vive en un acuario y no se inmuta ante los colores de las banderas. Viste de traje, lleva gafas y trabaja como estratega en el banco de inversión Panmure Liberum, en el corazón financiero de Londres. Su nombre es Joachim Klement, es alemán, se define como un “pesimista” y ha logrado algo estadísticamente inverosímil: superar el 100% de efectividad de Paul, prediciendo con exactitud matemática a los campeones de las últimas tres Copas del Mundo.

Joachim no elige comida, sino que utiliza un complejo modelo de predicción que ha acertado a todos los ganadores del Mundial desde 2014. Sólo que no tiene el encanto de Paul.

Según el modelo del alemán, este 2026 el mundo verá a los Países Bajos alzar la Copa Mundial, y si ganan, se convertiría en el cuarto acierto de la profecía estadística de Klement.

Además de los ganadores, su modelo traza el desarrollo del torneo de 48 equipos.

Por ejemplo, su análisis prevé una sorpresiva victoria de Japón sobre Brasil en la segunda ronda y la eliminación de Escocia frente a Corea del Sur en esa misma instancia.

Además, estima que Inglaterra llegará a las semifinales y que Portugal volverá a eliminar a los ingleses dos décadas después de hacerlo en 2006.

Para Klement, quien se define como un “pesimista” y lleva una década viviendo en Reino Unido, su trabajo nunca tuvo como objetivo evitar decepciones ni ganar dinero con apuestas.

Más bien, buscaba poner en evidencia lo absurdo que es intentar predecir resultados.

“Empezó como un ejercicio para mostrarle al mundo la arrogancia de los economistas que creen que pueden pronosticar cosas sobre las que en realidad no tienen ni idea”, explica Klement.

“Y ahora se ha convertido en un ejercicio sobre cómo, si tienes la suficiente suerte, la gente termina creyendo que eres un gurú”.

Nadie como Paul

El método de Klement da como ganador del Mundial a la selección de Países Bajos.

Paul no hablaba ni tenía el menor conocimiento sobre estadistas, azar o predicciones. Pero acertó al 100 por ciento.

Nació el 26 de enero del 2008 en Weymouth. Vivió en el acuario Sea Life Centre ubicado en la ciudad de Oberhousen, Alemania. Su nombre surgió del título de un poema alemán titulado “Der Tintenfisch Paul Oktopus” (El calamar Paul, el pulpo).

Sus primeros pasos en el camino de las predicciones comenzaron previo a la cita mundialista del 2010, cuando era un total desconocido. EL pulpo adivinó la mayoría de los resultados de la selección alemana en la Eurocopa 2008 y todos los de Sudáfrica 2010.

Murió el 26 de octubre del 2010, tan solo unos meses después de que el Mundial finalizara y diera sus últimos veredictos. La esperanza de vida de estos moluscos es de comúnmente 2 o 3 años, y sus cuidadores anunciaron que falleció por causas naturales.

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