Datos de la firma de inversión y desarrollo inmobiliario BAI Capital indican que las consultas de familias mexicanas interesadas en estructurar su patrimonio mediante el programa federal EB-5 han registrado un incremento de 10% en el último periodo.
Creado por el Congreso de EE. UU. en 1990, el programa EB-5 otorga la residencia legal (Green Card) a cambio de una inversión mínima de 800,000 dólares en proyectos ubicados en Targeted Employment Areas (TEA) o infraestructura, con el requisito indispensable de generar al menos 10 empleos de tiempo completo para trabajadores estadounidenses.
El peso macroeconómico de este instrumento es sustancial. Un análisis de la consultora Fourth Economy para la organización Invest in the USA (IIUSA) detalla que tan solo entre 2016 y 2019 el programa EB-5 atrajo 17,500 millones de dólares en capital directo. Al sumar el financiamiento complementario de los desarrollos, la inversión movilizada alcanzó los 75,200 millones de dólares, inyectando 184,200 millones al PIB estadounidense y generando 1.65 millones de empleos.
La búsqueda de diversificación ocurre además dentro de un sistema financiero en el que el dólar conserva un papel central. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, al cierre del primer trimestre de 2026 el dólar representaba 57.13% de las reservas internacionales de divisas asignadas, frente a 20.03% del euro y 1.99% del renminbi.
Proyectos inmobiliarios en EE.UU. con ADN latino
Para cumplir con las exigencias del programa EB-5, la inversión debe canalizarse a proyectos con viabilidad operativa y capacidad comprobada para la creación de puestos de trabajo.
Un caso de estudio en el sector es Archer Place, un complejo de uso mixto y residencia estudiantil ubicado a un paso de la Universidad de Florida en Gainesville, desarrollado por BAI Capital. Con la aprobación I-956F otorgada por USCIS, el proyecto ya ha generado 286 empleos directos e indirectos, con una meta final que superará las 900 plazas laboralmente auditadas. La alta demanda de inversionistas latinoamericanos llevó a la firma a ampliar en 19 posiciones su cupo inicial de 60 plazas EB-5.
Sobre este mismo modelo, la compañía enfoca ahora sus baterías en el levantamiento de capital para ALMA Miami, ubicado frente a la Florida International University (FIU). El proyecto, que ya cuenta también con la aprobación I-956F de USCIS, contempla 45 posiciones EB-5, equivalentes a 36 millones de dólares en capital privado estructurado.
El escenario migratorio actual deja una lección clara para el empresariado mexicano: la verdadera diversificación de un patrimonio familiar no sólo consiste en tener activos en dólares, sino en contar con la movilidad legal y la residencia segura en mercados de alta certeza jurídica.












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