Por Francisco Zúñiga Esquivel
Vivimos al máximo el Mundial, pero no deja de preocupar la imagen que estamos dejando entre los extranjeros.
Quizá éstos ni siquiera se molestan en escuchar noticieros o leer periódicos, y más vale, porque la verdad, parece que el destino se ensañó con nosotros. En estos últimos 15 días hemos tenido de todo, menos huachicoleo. ¡Qué raro, por cierto!
Nos quedamos a nivel Nuevo León, donde seguramente los extranjeros ya se dieron cuenta que el tren ligero que luce ahí a la altura del Palacio de Gobierno es puro adorno.
También se enteraron de que nuestros sistemas de drenaje pluvial son tan malos que nos inundamos con un aguacero, y el agua arrastra a gente que muere ahogada. Hasta los parques, como La Silla, se nos inundan. O el tan promocionado Paseo Santa Lucía, donde un fan se nos ahogó.
No se diga de los conciertos de balazos, que siguen dejando muertos casi a diario. Cómo puede una sociedad vivir en un ambiente así, donde los sicarios matan sin problema. Esto habla de falta de control de la policía en muchas zonas. Porque lamentablemente, los asesinatos son en un área común.
La seguridad alrededor del Estadio y los hoteles de Valle Poniente es impresionante, pero saliendo del perímetro, todo es utopía.
Nuestros turistas mundiales también deben haberse percatado de nuestra inmovilidad, perdón, movilidad totalmente inutilizada. A menos que traigan helicópteros, hay que tomarse unas tres horas para llegar sin problemas a tiempo a los estadios.
Ah, se nos olvidaba, tenemos alcaldes intolerantes, como el de El Carmen, Gerardo de la Maza, quien agredió físicamente al mesero de un taquería. Ya pidió perdón, pero lo golpeado no se lo quita al pobre trabajador.
Uno se pregunta: ¿Cómo puede tener autoridad una persona tan prepotente y agresiva? ¿Cuánta gente en El Carmen habrá sufrido sus abusos, pero se calla por miedo?
Todo eso lo vieron nuestros visitantes, pero la verdad, no nos preocupa porque el único damnificado es el Gobernador Samuel García, que presumió un mundo perfecto, o “Samuelandia” como la calificó el alcalde de Escobedo con licencia, Andrés Mijes. Es el mandatario estatal el que cargará con una mala imagen. Nosotros, los nuevoleoneses, no.
La imagen que los extranjeros se llevarán de Nuevo León puede ser fatal, pero es más seguro que se lleven una excelente impresión por la amistad y hospitalidad que les dieron los nuevoleoneses, que los cobijaron, los apoyaron, los invitaron a festejar juntos.
Otra vez queda claro: Nuevo León no es ni el Gobernador ni los alcaldes ni los diputados. Nuevo León es su gente, el obrero, el oficinista, la ama de casa, los estudiantes, los niños, los amigos que tienden su mano, de manera sincera, a los turistas que llegaron.












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