SAN PEDRO GARZA GARCÍA, NL.— La entrega de 40 dispositivos fabricados con tablas y clavos a residentes del sector Olinalá, impulsada por la Unión de Colonos como medida ante el incremento en los avistamientos de osos, ha encendido la alarma entre los vecinos y defensores de los animales por las graves lesiones que podrían infligir a la fauna silvestre.
La estrategia busca evitar que los ejemplares ingresen a las viviendas de la zona residencial. Sin embargo, la efectividad de la medida pasó a segundo plano frente al rechazo ciudadano en redes sociales y la preocupación por la integridad de los plantígrados que habitan el sector montañoso.
Habitantes de la zona catalogaron la iniciativa como una falta de sensibilidad y de manejo adecuado ante la coexistencia con la fauna local. Cristina Marmolejo, vecina del sector, señaló en Facebook que la medida evidencia una falta de educación ambiental y cuestionó el deficiente manejo de residuos en las residencias, así como la omisión de métodos amigables con el entorno.
Los vecinos calificaron la entrega de estos artefactos como un acto de crueldad, recordando que los osos simplemente transitan por un hábitat natural que ha sido invadido por el desarrollo urbano.
Exigen intervención de Profepa
Ante el potencial riesgo de sufrimiento y mutilación para los osos negros —especie protegida por la legislación mexicana—, usuarios y colectivos ambientales exigieron la intervención urgente de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para que audite la zona y sancione el uso de estos mecanismos punzocortantes.
Hasta el momento, ni la Unión de Colonos de Olinalá ni las autoridades ambientales han emitido un posicionamiento oficial sobre las denuncias ni sobre el retiro de las estructuras distribuidas.











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