Campañas disfrazadas

Por Francisco Zúñiga Esquivel

Con las campañas políticas a todo lo que da, nos preguntamos ¿cuánto nos cuesta todo esa promoción a los nuevoleoneses?

¿Es gasto o inversión para los aspirantes a un cargo popular?

Un breve recorrido por cualquier lugar de la zona metropolitana nos deja al alcance un montón de panorámicos donde aparecen los susodichos, siempre en alabanza, y en portadas de revistas, muchas de ellas desconocidas.

Y me pregunto: ¿Quién paga esa publicidad? ¿El entrevistado o la revista?

Vaya, es mucho dinero gastado. Por ejemplo, nuestro gobernador, Samuel García Sepúlveda, gastó 12.4 millones de pesos en tres meses, de los que 8.1 millones de pesos fueron a dar a otras entidades.

Hágale cuentas, y verá que a un salario de poco mas de 43 mil pesos, ya libres de impuestos cada 30 días, el mandatario se gasto en un trimestre el equivalente de casi 290 meses, que serían algo así como 24 años. Cuatro sexenios.

¿A razón de qué? Pues teóricamente sólo por el gusto de gobernar.

Pero no es el único. Vemos por toda la ciudad la imagen de Félix Arriata, que desde que era alcalde de Juárez, invadió con su mensaje todos los municipios. O el Secretario de Gobierno, Miguel Ángel Flores, que no ha pensado que los caballos no votan.

Casualmente, todos tienen acceso a fondos públicos, pero no queremos dudar de ellos. Que sea el Pueblo el que lo haga.

Porque de otros partidos no se promocionan tanto. Fernando Margain Sada, abogado, e hijo de su papá Fernando Margain Berlanga, suena por Monterrey, y debe ser cierto, porque hay espectaculares por muchos lados, evidentemente promoviéndolos.

Fue Mauricio Fernández quién inventó las  campañas largas, cuando con dos años de anticipación anunció su propósito de trabajar para ganar la alcaldía de San Pedro, la primera vez. Luego Vicente Fox, como Goberndor de Guanajuato, se autopostuló para la Presidencia de la República y se promocionó por años.

En tiempos de dominación priísta y por tanto de cacicazgo político, el que se movía no salía en la foto. Hoy es distinto, pero la verdad, los ciudadanos extrañamos esos tiempos, por que a nadie le queda dura que todo ese gasto, tarde o temprano, terminará pagándose con el dinero de  todos nosotros.