Sonríe a las Estrellas

“Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”.

Lo leí en la adolescencia, y se me quedó grabada esa frase en lo más profundo de mi mente. Es cierto, si de noche lloras por el sol, no podrás ver las estrellas.

Todos hemos vivido una noche aciaga, que a veces se antoja demasiado larga, y no encontramos un poquito de esperanza a dónde asirnos. A veces, es el dolor del alma el que ensombrece nuestro diario vivir, y sólo vemos oscuridad en las paredes de un túnel inacabable, donde no vislumbramos ni una leve luz al final.

Esta Navidad vi en redes sociales muchos mensajes de amigos y  conocidos llorando por el Sol, por aquellos seres que ya no están con nosotros.

Duele, sin duda. Pero si algo entendí es que la Vida sigue y no se detiene por ti. Que no hay sillas vacías junto a la mesa,  mientras en nuestro corazón los lugares estén reservados. Siempre llegan.

Aprendí a sentirlo. No sé si es más fe que certeza, pero me gusta pensar que ahí están, disfrutando un momento junto a nosotros.

Vale llorar un rato por el sol, pero luego hay que sonreírle a las estrellas.