Dueño del Campamento Mystic advirtió por décadas del riesgo de Río Guadalupe

Dick Eastland, dueño del campamento, había advertido de los peligros del río Guadalupe.

Dick Eastland advirtió durante décadas de los peligros ocultos del bello pero volátil río Guadalupe, un peligro que conoció de primera mano mientras dirigía el campamento juvenil de su familia junto a sus orillas.

Eastland vio cómo las inundaciones dañaban el Campamento Mystic una y otra vez, e incluso su mujer, embarazada, fue trasladada en helicóptero a un hospital en una oportunidad en el campamento en el centro de Texas quedó aislado por las aguas.

En 1987, 10 niños de un campamento cercano murieron arrastrados por las aguas, y en los últimos años ha formado parte de la junta de la autoridad fluvial local en apoyo a las iniciativas que buscan mejorar las alertas en el Guadalupe.

“El río es precioso”, declaró Eastland al Austin American-Statesman en 1990. “Pero hay que respetarlo”.

Sin embargo, después de que 27 personas del Campamento Mystic murieran en la catastrófica inundación de la semana pasada —junto con el propio Eastland, que murió mientras intentaba rescatar a sus jóvenes campistas—, la magnitud de la tragedia pone de relieve las posibles oportunidades perdidas por los propietarios del Campamento Mystic y los funcionarios del gobierno para mitigar mejor esos riesgos.

Aproximadamente una década después de su instalación, el sistema de alertas que Eastland había defendido a finales de los 80 se quedó anticuado y estropeado. La autoridad fluvial acabó por cerrarlo en 1999, alegando que era “poco fiable y que algunas de las estaciones del sistema no proporcionaban información”, según un artículo publicado en el Kerrville Daily Times.

Con todo, los intentos por adoptar un sistema de control de inundaciones más moderno, que incluya sirenas de advertencia que podrían haber alertado a los campistas la semana pasada, fracasaron una y otra vez, estancados por los bajos presupuestos, la oposición local y la falta de apoyo estatal.