Mujeres en El Vaticano 1: La revolución silenciosa de la mujer en la Iglesia católica

  • Los últimos dos Papas han designado a mujeres para papeles importantes e influyentes dentro de la Jerarquía, que les ha permitido pasar de silencio a la toma de decisiones

 

Por Francisco Zúñiga Esquivel

La mexicana María Montserrat Alvarado fue nombrada prefecta del Dicasterio para la Comunicación, por el papa León XIV.

En la historia milenaria de la Iglesia católica, la presencia femenina nunca ha sido ajena; ha sostenido parroquias, escuelas, misiones e instituciones de caridad a lo largo y ancho del mundo. Sin embargo, durante siglos, esa abnegada participación transcurrió tras bambalinas, alejada de los círculos donde se toman las grandes decisiones administrativas, pastorales y gubernamentales. Hoy, en pleno siglo XXI, el escenario ha comenzado a transformarse de manera irreversible.

Con la designación de la mexicana María Montserrat Alvarado como prefecta del Dicasterio para la Comunicación, el papa León XIV parece haber abierto mucho más la puerta para que el género femenino tenga más participación en las altas jerarquías de la Iglesia Católica

Alvarado es la primera mujer no religiosa en ocupar un cargo equivalente al de ministra dentro de la estructura administrativa.

Alvarado asumirá el puesto el 1 de noviembre y reemplazará al periodista italiano Paolo Ruffini, nombrado en 2018 por el fallecido papa Francisco como el primer prefecto laico de la Curia Romana, según recordó Vatican News.

“Aunque este nombramiento ha sido inesperado, lo recibo con un sincero deseo de servir al Santo Padre, el Papa”, escribió la comunicadora.

La designación de Alvarado llega menos de dos meses después de que el pontífice estadounidense nombrara a la religiosa Nina Benedikta Krapić como subdirectora de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en sustitución de la laica brasileña Cristiane Murray, quien ocupó este cargo desde mediados de 2019.

Raffaella Petrini, nombrada gobernadora de la Ciudad del Vaticano, por el Papa Francisco.

Esta apertura la inició el Papa Francisco. Con él, inició para la Santa Sede un cambio estructural que trasciende lo meramente simbólico. A través de la constitución apostólica Praedicate Evangelium, dictada para reformar la Curia romana, se formalizó una premisa histórica: la capacidad de gobernar y liderar las altas dependencias vaticanas ya no depende de la ordenación sacerdotal, sino de la competencia, la vocación y el servicio.

Así lo pensó hasta el último momento. Unas semanas antes de su fallecimiento, el Papa argentino designó a dos religiosas en puestos claves en la administración vaticana. La primera fue Raffaella Petrini, nombrada gobernadora de la Ciudad del Vaticano. La segunda fue Simona Brambilla, nombrada prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, el organismo encargado de supervisar a las órdenes y congregaciones religiosas católicas.

Sin embargo, no se vislumbra el momento Cumbre de la igualdad, que se daría cuando las mujeres puedan acceder al ministerio del sacerdocio, y convertirse con ello en Obispas, y, por qué no, en Papisas.

Un giro en el poder vaticano

Historias como la de Paloma García Ovejero —quien se convirtió en la primera mujer viceportavoz de la Oficina de Prensa de la Santa Sede— demuestran cómo la apertura de espacios antes vedados comenzó a normalizarse. Como ella misma ha relatado en espacios de análisis y debate periodístico, la confianza depositada por el pontífice en profesionales laicas rompió esquemas arraigados, demostrando que el talento directivo y la fidelidad a la misión eclesial no tienen género.

Hoy, la presencia de mujeres en la alta jerarquía de la Iglesia abarca frentes decisivos:

  • Administración del Estado:Con el nombramiento de la religiosa Alessandra Smerilli en la secretaría del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, o de la hermana Raffaella Petrini al frente de la Secretaría General de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, la gestión ejecutiva y civil del Estado pontificio cuenta con liderazgo femenino de primer nivel.
  • Elección de obispos:Por primera vez, mujeres laicas y religiosas integran el Dicasterio para los Obispos, participando activamente en la evaluación y selección de los pastores que guiarán a las diócesis en todo el planeta.
  • Voto en el Sínodo:En el plano deliberativo, la inclusión de la hermana Nathalie Becquart como subsecretaria del Sínodo de los Obispos marcó un hito histórico al otorgarle derecho a voto dentro de las asambleas sinodales, un privilegio reservado precedentemente solo a los clérigos masculinos.
  • Dicasterio para los Obispos:Por primera vez en la historia, se integró a mujeres (incluidas la hermana Yvonne Reungoat y la teóloga María Lía Zervino) como miembros con voz y voto en el organismo encargado de seleccionar y evaluar a los futuros obispos a nivel mundial.
  • Barbara Jatta:Primera mujer nombrada directora de los Museos Vaticanos, liderando una de las instituciones culturales y patrimoniales más importantes del mundo.

 

Continua:

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