Nueva terapia ambulatoria cambia el panorama para niños con epilepsia en México

  • COFEPRIS aprueba el midazolam bucal, el primer tratamiento de rescate que los padres pueden aplicar en casa ante crisis prolongadas.

La epilepsia es una enfermedad neurológica crónica mucho más común de lo que se piensa: afecta a entre el 1% y el 2% de la población en México. Tan solo en Nuevo León, se estima que entre 64 mil y 128 mil personas viven con esta condición, la cual impacta principalmente a niños y adolescentes.

Hasta hace poco, una crisis epiléptica prolongada requería un traslado hospitalario urgente, lo que implicaba demoras críticas y un alto riesgo de complicaciones graves. Sin embargo, la llegada de una nueva alternativa médica promete transformar la vida de los pacientes y sus familias.

¿Qué es el midazolam bucal y cómo funciona?

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) aprobó la primera y única terapia ambulatoria (fuera del hospital) de rescate en el país. Está indicada específicamente para tratar crisis prolongadas y en clúster en lactantes, niños y adolescentes.

Fácil aplicación: Se administra directamente en las mucosas de la encía o la mejilla.

Sin agujas ni hospitales: Permite que los propios padres o cuidadores actúen de inmediato en el lugar donde ocurra la crisis.

Efecto rápido: Su absorción reduce drásticamente el riesgo de daño neurológico, hospitalizaciones y desenlaces fatales.

¿Cómo identificar una emergencia médica?

No todas las crisis se manifiestan de la misma manera. El Dr. Arturo Garza Peña, neurólogo pediatra del Hospital Ángeles Valle Oriente, explica que los síntomas varían según la región del cerebro afectada, incluyendo la pérdida del conocimiento, alteraciones del movimiento, de los sentidos o del estado de ánimo.

Por su parte, el Dr. José Antonio Infante Cantú, Coordinador del Centro Avanzado de Epilepsia del Hospital Zambrano Hellion, detalla que existen dos escenarios de alerta roja que requieren intervención inmediata:

Crisis epiléptica prolongada: Cuando dura más de 2 minutos respecto al tiempo habitual de cada paciente.

Crisis en clúster: Cuando se presentan 3 o más crisis repetidas en un periodo de 24 horas.

El factor tiempo es vital: “Si una crisis se prolonga más allá de 5 minutos, es poco probable que se detenga espontáneamente. Esto representa un elevado riesgo de daño neuronal irreversible y, en casos graves, la muerte”, advierte el Dr. Infante Cantú.

Con la aprobación de esta terapia, las familias mexicanas cuentan ahora con una herramienta crucial para detener el reloj y controlar las emergencias médicas desde los primeros minutos, ofreciendo una mayor seguridad y calidad de vida a los menores que enfrentan esta condición diariamente.

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