Por Francisco Zúñiga Esquivel
Hubo dos gobernadores que tuvieron la visión de proyectar a Monterrey hacia el futuro.
No negamos que gran parte de Nuevo León está en un rezago urbano, pero hay que entender que por lo menos 4 de cada 5 nuevoleoneses viven en la zona metropolitana de Monterrey, de ahí la importancia de ponerle más atención en infraestructura.
Cuando Ignacio Morones Prieto construyó la avenida Constitución fue duramente criticado porque a quién se le ocurría hacer una calle de tres carriles si la ciudad apenas tenía unos cientos de vehículos. Estabamos a mitad del siglo XX y el mandatario aprovechó la canalización del Río Santa Catarina para trazar esa arteria vial y la que hoy conocemos como Morones Prieto.
Al principio vacía, la avenida Constitución se mantiene 75 años después como el principal eje vial de nuestra ciudad.
En los 80´s, Alfonso Martínez Domínguez hizo un plan hidráulico para 30 años. No más, porque previó que el crecimiento sostenido pudiera cambiar. Y diseñó una ciudad más cosmopolita para el futuro.
Los mexicanos tenemos la mala costumbre de que un gobernante olvide lo proyectado por el anterior, como si fuera maligno. No tenemos esa madurez para mantener proyectos provechosos para la comunidad, y los cuales podrían elevarnos a la calidad de ciudad moderna.
Esta el caso de Apodaca y Escobedo, donde la continuidad del grupo político ha permitido un plan de desarrollo que los tiene hoy como una ciudad ordenada. Si usted circula por una avenida de 3 carriles, no corre el riesgo de que a botapronto se convierta en una de dos o de uno, como pasa en Monterrey, donde muchas son parche sobre parche.
Esos dos gobernadores no hicieron mucho, solo lo que sus posibilidades les permitieron, pero dejaron un camino a seguir, no obras pendientes a concluir.
Hoy vivimos la era de todo se puede, pero nada se termina. Todos estábamos con la mira en el Metro, si lo terminarían para el Mundial, o si se quedaba a medias. Pero en realidad, qué obra ha terminado el actual Gobierno Estatal.
La carretera Interserrana que tanto presumieron, aún tiene un tramo largo, el principal, donde ni siquiera se tiene la posesión de la tierra.
La Presa Libertad ya estaba prácticamente terminada, sólo le pusieron el moño. Las líneas del Metro, mejor ni hablamos.
La inversión que tanto se presume, en realidad es el efecto de que Nuevo León tiene más de un siglo, desde Bernardo Reyes, de ser un lugar atractivo para invertir, gracias a su cercanía con Estados Unidos. Y ahora, a la calidad de mano de obra.
Todo esto no es critica, sólo un panorama de lo que realmente vivimos.












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