Por Francisco Zuñiga Esquivel
La polémica por la reducción del ciclo escolar ha dejado algo muy claro: a nadie le interesa la educación de los niños.
Cuando el Secretario de Educación, Mario Carrillo, dijo que los maestros ya no hacen nada después del 5 de junio y que las escuelas no son guardería de nadie, perdimos la inocencia y entendimos que los mentores ya están condicionados a pasar un mes de cada ciclo escolar esperando que lleguen las vacaciones.
La justificación es insultante. En cualquier empleo decente, la persona rinde al máximo hasta el último minuto de cada jornada laboral. Al día siguiente comienza de nuevo el ciclo porque lo he hecho ayer ya no vale. porque no podemos vivir de Los laureles.
Pero según Carrillo, los profes reciben sueldo de 12 meses, trabajan 9 y pasan uno más esperando que llegue las vacaciones.
Entonces ni a nuestro ilustre Secretario de Educación, ni a los maestros que él conoce, les interesa la cuestión educativa.
Pero luego vamos con los padres, cuya principal protesta es por qué les van a dejar tres meses a los niños en casa. La verdad que sí le trastoca tiempo y economía, porque deben ingeniárselas para encontrar quien cuide durante ese mes a los niños, ya que meterlos a un campamento de verano en ese tiempo sale carísimo.
Son pocas las voces que se alzan para decir que el programa educativo tiene 185 días y todos deben ser reales de trabajo. es cierto que la labor del maestro es bastante pesada y absorbente, pero nos gustaría pensar que están ahí por una vocación y no solo porque es más fácil pararse frente a un pizarrón que estar cavando zanjas todo el día.
Recordemos que tenemos un rezago educativo muy fuerte, que luego de la pandemia y las clases en línea, muchos niños tienen problemas para leer adecuadamente o hacer operaciones matemáticas sencillas.
Con la historia y las ciencias naturales mejor ni nos metemos. Esos temas los niños los aprende más por internet que en las aulas.
Pero ni Carrillo ni la presidenta Claudia Sheinbaum nos explican por qué quieren acortar el ciclo escolar, si los juegos del mundial serán por la noche, si la mayor parte de los mexicanos no vamos a ir al estadio. Y el calor lo hemos vivido siempre y no nos ha matado.
En Monterrey cada semana hay un juego de fútbol que moviliza a miles de regiomontamos, quizá a un grado mayor que los juegos mundialistas próximos. Y no ha sido necesario nunca dejar de trabajar y de romper la dinámica diaria de la ciudad..
Por eso esta idea de alargar las vacaciones por el calor suena más a ocurrencia de alguien con bastante influencia y poder para que el Sistema Educativo acepte su propuesta aunque al final, lo único que enseñe sea el cobre.












Leave a Reply