- Ni Conagua ni el Estado han definido si mantienen los programas de inversión turístico en el Parque y mientras tanto las comunidades siguen sin carretera.
Por Francisco Zúñiga Esquivel

La ventaja es que el agua dejó parajes acuáticos que todavía persisten, y atraen visitantes.

Un año después, una de las fincas afectadas tiene una casa flotando porque el agua se llevó la mitad del terreno.

Los comuneros crearon sus propios caminos, hasta que el municipio los apoyó abriendo uno de terracería más amplio.
A un año de la tormenta Alberto, La Huasteca sigue destruida en cuanto a sus instalaciones, pero la belleza de sus mont

Dos autos permanecen semi sepultados en el mismo lugar desde hace un año.
añas y parajes no se ha perdido, y el agua que aún permanece en algunas zonas ha incrementado su encanto y el número de visitantes.
Pero el acceso no es tan fácil. Doce meses después, las autoridades federales y estatales no han anunciado si tienen contemplado reiniciar el proyecto turístico que se tenía para el lugar, con miras al Mundial del 2026, y ni siquiera han dicho si alguna vez volverán a construir la carretera.
Todo eso no le importa mucho a la gente que aún entre semana, visita La Huasteca.
“Está muy bonito, con esta agua, ¿ya no lo van a arreglar?”, pregunta son Santos Hernández, quien vino desde Matehauala y lo llevaron a pasear a ese lugar.
Apenas se cruza la puerta, el mundo cambia. Quienes recuerdan el parque antes de la tormenta Alberto, no encuentran punto de comparación, pues la destrucción fue total.
Cien metros adelante, la carretera desaparece y queda sólo terracería. Así se alternan, pavimento y destrucción, a lo largo de los 17 kilómetros que hay hasta la Presa Rompepicos.
“No lo había visto cómo qued{o, pero está mejor,. hasta una alberca natural encontramos. Tenía como dos años que no venía, y ya me di cuenta que el agua se llevó todo el camino”,
Mauricio Álvarez izo un algo en un pequeño lago natural que se formó cerca del kilómetro 4, y que es el sitio más visitado por la gente.
El 19 de junio del 2024, la lluvia que trajo Alberto fue tanta que llenó el río, destruyó la mayor parte de la carretera, modificó el cauce del río, alcanzó algunas propiedades, y cambió todo el panorama, menos las montañas.
Los habitantes de las comunidades quedaron incomunicados, y los caminos destrozados. Ante la negativa de las autoridades a reconstruir, los mismos comuneros se organizaron para improvisar sendas para llegar a sus comunidades y fincas, hasta que unos seis meses después, el Muicipio de Santa Catarina envió maquinaria para abrir un camino de terracería.
“Bastante cambiado -expresó Xiména Álvarez- yo sí venía seguido, pero hace mucho que no veía tanta agua, pero si hubo cachos que se llevó todo, pero que bueno es volver a ver agua en La Huasteca”.
Fuera de eso, poco ha cambiado en un año. A altura del killómetro seis, dos vehículos siguen semisepultados, Ahí se quedaron, atrapados por el agua y luego el lodo, después de Alberto. También hubo muchos autos arrastrados por la corriente, pero esos ya se los llevaron en partes.
Poco antes de ese punto, una construcción flota, pues la Tormenta se llevó el piso.
Sin embargo, los visitantes no cesan, pues el fenómeno no destruyó la belleza de las montañas, y dejó múltiples arroyos y lagunas, de las que quedan muy pocas, pero atraen a cientos de visitantes cada semana.
“Bueno, -dijo Mauricio Álvarez- dejó algo bonito, este pedacito de agua, que está padre”.











