Por Francisco Zúñiga Esquivel
Si hay un camino a la sabiduría debe estar hecha con escalones llenas de libros.
De esos que nos encontramos en el camino de la Vida, escritos por los momentos de cada una de Si hay un camino a la sabiduría debe estar hecha con escalones llenas de libros.
De esos que nos encontramos en el camino de la Vida, escritos por los momentos de cada una de las personas que conocemos mientras vamos por esos senderos donde vagamos, a veces sin sentido ni motivo, y que siempre ofrecen páginas en blanco donde podemos escribir aunque sea un pequeño detalle, una vivencia, una frase quizá, intercambio de experiencias que ayude a llegar al siguiente escalón.
Hay quienes tienen cuidado al escribir en las páginas de nuestro libro, pero algunos sólo se conforman con poner una mancha de tinta que jamás logrará ensuciar la historia. Porque hasta esos manchones, aparentemente sin sentido y a veces agresivos, dicen algo.
Algunas personas van escribiendo poemas llenos de colorido emocional, y pulen cada palabra para que quede tatuada en el futuro, donde quizá alguien ajeno la descubra y la disfrute. A veces, intentan emborronar lo vivido, pero cada momento, cada palabra está escrita con una tinta perpetua que la Vida nos da cuando iniciamos este libro que llamamos existencia. Recuerda que la Vida es Dios.
La historia escrita está. Podremos ocultarla, intentar olvidarla, escribir sobre algunas palabras pero al final, será tinta indeleble que el corrector del tiempo borrará para que volvamos a leer esos momentos, y quizá descubriremos que no todos fueron tan malos.
Porque hasta los momentos difíciles y trágicos están escritos. Lo que no debemos permitir es que éstos determinen lo que escribiremos en las páginas que vienen. Aunque la vida sea siempre una misma historia, novela, documental o lo que nos guste, cada página es el comienzo de un nuevo capítulo que irá formando un nuevo escalón en el camino a la sabiduría.
Cada frase que escribimos en otro libro deja huella. Algunos tan profunda que marcan las siguientes páginas. Por eso busquemos escribir sólo historias bonitas en las páginas en blanco que nos ofrecen el libro de vida de los demás.
Pues lo que contemos en ellos, también queda escrito en el nuestro.











