
Narrando desde el cerro, porque no lo dejaron entrar al estadio.
En el fútbol, lo que está en juego va mucho más allá de lo que pasa en la cancha. Y la historia de Cliver Huamán Sánchez, de 16 años y conocido como “Pol Deportes”, lo demuestra.
Cientos de miles de personas en el mundo siguen ahora en redes al adolescente peruano gracias a un video viral.
Desde su provincia natal, Andahuaylas, Cliver viajó 18 horas en autobús con su hermano Kenny y su padre Simeón a Lima para cumplir un sueño: narrar la final de la Copa Libertadores que disputaron en noviembre en el Estadio Monumental de la capital peruana dos equipos brasileños, Flamengo y Palmeiras.
El joven no consiguió entrar al estadio, pero no se dio por vencido. Subió a un cerro con vistas al Monumental y desde allí su relato en vivo por Tik Tok, filmado por su hermano, enloqueció a las redes.
Ahora cumple otro sueño. Gracias al apoyo de muchos y especialmente del Tío Santi, como él llama al presentador español radicado en Perú Santi Lesmes, Cliver y su hermano viajaron a Madrid. Y esta vez el adolescente no se quedó fuera del campo.
En el mítico Santiago Bernabeu, el estadio del Real Madrid, Cliver narró el partido de la Champions que el club español disputó este miércoles con el Manchester City.
Superar el temor
“Todo comienza cuando yo tenía tres años en mi pueblo. Mi papá me llevaba a la radio para poder hablar, pero para narrar cuentos”, dice Cliver a BBC Mundo.
“Y cuando tenía 7, 8 años, yo trabajaba en la chácra junto con mis tíos y ellos me hacían narrar en quechua”.

Con su bandera en el Estadio Santiago Bernabéu.
A los 11 años el niño comenzó a narrar partidos de fútbol, pero se topó con un fantasma poderoso: el miedo.
Unas pocas personas se burlaron de sus relatos. “Entonces como cualquier niño de 11 años me callo y me apago por un año y medio. Como que yo tuve un trauma luego de que se rieran de mí en el estadio y tenía temor de que eso vuelva a suceder”.
“Cuando mi hermano me grababa, yo no quería que me grabe la cara y le decía, mira, vas a grabar la pared y yo voy a hablar”.
Pero poco a poco el niño ganó confianza y se animó a mostrar el rostro. “La primera vez que salí en un directo estaba tieso como una estatua”, cuenta.
A los 13 años comenzó narraciones para un medio local, Pasión Deportiva Apurímac. Y su hermano Kenny lo convenció luego de crear sus propias plataformas con el nombre Pol Deportes. (Lo apodaban Pol porque de chiquito quería ser policía).
En este camino marcado también por dificultades económicas, hubo algo que nunca le faltó: el apoyo incondicional de su familia.
Su hermano Kenny, hoy de 19 años, se fue a Lima a trabajar y ganar dinero para pagar internet y apoyar el sueño de su hermano menor. Al regresar se convirtió en el camarógrafo de su hermano menor.
Un video que hicieron de un partido local llegó a seis millones de vistas, y mucha gente en Andahuaylas comenzó a alentarlos.
Cuando Cliver y su hermano Kenny viajaron a Lima para la final de la Libertadores, el municipio de su pueblo les dio el pasaje de autobús.
Antes de ir a la capital, cuando en la plaza de su pueblo transmitieron en pantalla gigante un partido del fútbol local, Cliver se animó a agarrar el micrófono y pedir apoyo para su sueño de relatar un partido de Libertadores.
“La gente se emocionó, me abrazó, me dijo tienes que ir, tienes que poner en alto a Andahuaylas y todo eso yo lo tenía en mi mente, que no podía defraudar a todos ellos”.
Al llegar a Lima, Cliver logró grabar entrevistas con hinchas de los clubes brasileños, pero la policía no le permitió llegar hasta el estadio Monumental.
“Estaba triste. Y le dije a mi hermano nos vamos esta tarde a Andahuaylas. Pero él me decía, no te vas a ir defraudado”.
Mientras pensaban qué hacer fueron a la pollería en Lima de un paisano de su provincia, quien les sugirió subir al cerro.
“Él nos dijo, yo una vez grabé en el cerro un video llevando pollo y llegó a un millón de vistas y creo que podemos ir ahí”.
El resto es historia.
“En el cerro armé mi trípode, me puse de valor, con mi papá de comentarista y mi hermano de camarógrafo”.
En el segundo tiempo ya unas 10 mil personas seguían en vivo la transmisión en Tik Tok. La grabación posterior superó rápidamente el millón de vistas.
Y todo con un micrófono que le había regalado su tío, sujetado en un cubo casero que Cliver armó él mismo.
“Este cubito lo hice por necesidad porque en Andahuaylas no lo vendían. Lo hice de cartón y esponja de lavar platos y pues hasta ahora me acompaña”.












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