Por Francisco Zuñiga Esquivel
Sin lugar a dudas la gente de la delincuencia organizada no comete más ejecuciones simplemente porque no quiere.
Por mucho que nos duela, hasta hora nada hay que impida esa avalancha de asesinatos por todos lados y a todas horas.
No es solo eso. Tenemos asaltos y robos al por mayor, motivados en buena parte, por la necesidad de los adictos para hacerse se dinero rápido para comprar droga.
Mire usted, ni la presidenta Claudia Scheinbaum se salva del embate de la delincuencia. Ya una vez fue manoseada, en medio de toda su guardia, por un sujeto que sin mayor problema llegó hasta ella y la abrazó y, hay que aceptarlo, le dio un repegón.
Y más recientemente, su avanzada fue asaltada en la Carretera 57, que es la que cruza el país, a la altura de San Luis Potosí.
Todo está relacionado. A partir de la década se los 90’s la ciudad se vio invadida de nuevos estimulantes, según se decía, porque los colombianos pagaban con especie, cocaína, el derecho de paso, lo que significaba mayores ingresos para los locales, aunque también más trabajo porque hubo que crear redes de distribución y nuevos clientes.
A la par que la complejidad del crimen organizado aumentó la delincuencia común. El adicto robaba para costear au adicción.
La impunidad, o incapacidad de las autoridades para castigarlos, favoreció que muchos otros con espíritu emprendedor pudieran trabajar por su cuenta, y el monstruo creció hasta devorar todo.
En eso estamos ahora. Un ente que atrae a muchos para luego devorarlos.
De nada vale decir que los ejecutados andaban mal. De todos modos son vidas humanas perdidas
Muchos apenas alcanzan los veintitantos años, y de haber tenido oportunidades, quizá hubieran elegido un camino más largo, pero seguro, hacia la prosperidad.
Cómo vemos, el círculo se cierra. No bastan balazos, hay que crear fuentes de empleo, fomentar competencias, crear oportunidades para los jóvenes.
No basta la beca. Debemos crear un mundo donde sea más productivo trabajar que delinquir.
Ojalá, ahora que también ellos son víctimas, entiendan lo que a diario sufrimos los mexicanos con tanto delincuente suelto e impune.











