Por Francisco Zúñiga Esquivel
Parte 1
Cada vez que Yensi Criollo Tuz golpea la pelota con su bate, es un golpe que le asesta al machismo ancestral que viven las mujeres del pueblo Maya.

Literalmente a batazos, las Amazonas de Yaxunah lograron abatir al machismo ancestral de los mayas.
Para ella y Las Amazonas de Yaxunah, el softbol se convirtió en el camino de su liberación, que les ha permitido encontrar su esencia de libertad femenina, y a la vez, viajar a lugares donde nunca imaginaron. Incluso, hacer historia.
La mayor tiene 63 años y la menor 14. Pero todas juegan con la misma pasión.
“Empezó hace unos 7 años, y todo se fue dando por la señora Enedina Canul, ella es originaria de Yaxunah, fue una de las primeras mujeres en jugar, ella creó su propio bat, de madera, hecho a mano, tiene su historia. Fue tallándolo porque no había los recursos, porque lo necesario para el deporte, como los spike, los uniformes, son bastante caros, los bates, las mascotas, y poco a poco se fue dando”, dice Yensi.
Enedina Canul Poot actualmente es la capitana, pero como fundadora del equipo inspiró a otras mujeres a tomar un deporte que se les había prohibido jugar de niñas. Por esa causa, enfrentaron discriminación, burlas y amenazas, pero insistieron porque su objetivo era visibilizar la igualdad de género y las dificultades en las comunidades indígenas.
Esta mujer, hoy de 47 años, cuenta que de pequeña no le gustaban las muñecas, y solo quería jugar béisbol con los niños de su comunidad. Pero sus papás no la dejaron.
Luego, cuando cumplió 14 años y pidió continuar sus estudios, le dijeron que “las mujeres no hacen eso”, por eso, cuando les ofrecieron las clases de zumba, aprovechó y pidió jugar beisbol.
“Pues sí, lo que pasa es que en el pueblo ha habido mucho lo que es el machismo; es muy difícil tratar de salir de casa para una mujer, todos no les apuestan a las mujeres, pero hoy en día demostramos que la mujer ha sobresalido mucha más, y es un orgullo para nosotros representar sobre todo a las mujeres indígenas, a las mujeres del mundo, sobre todo con una inspiración, con un deporte, todos podemos hacer un deporte si nosotros queremos”, advierte.
Al verlas, uno no imagina lo que hay detrás de esas sonrisas. Su uniforme es su hipil blanco con un tejido azul intenso donde resaltan las flores, vestimenta tradicional entre las mujeres mayas. Juegan descalzas, y lo único que haría adivinar que son softbolistas, es la gorra que les ayuda a cubrirse del sol. Y el empeño que le ponen en el diamante.
Las Amazonas Mayas nacieron en 2018, luego de que personal de una asociación llegó al pueblo, ubicado a 27 kilómetros de la zona arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán, para implementar un programa de acondicionamiento físico para mujeres, con miras a reducir los índices de obesidad.

Enedina Canul, fundadora y pitcher del equipo, estuvo presente en la presentación del documental junto con el cineasta Alfonso Algara y la actriz y narradora Yalitza Aparicio.
Algunas mujeres acudieron, interesadas en hacer algo de ejercicio, pero no les gusto la opción que les dieron, de hacer zumba “Las personas llegaron y preguntaron que querían hacer, la mayoría eran señoras mayores y dijeron que no querían hacer zumba, y una de ellas pensó, a ver, chicas, porque no hacemos mejor un deporte, y en el pueblo el principal era el beisbol, que se jugaba solo por los hombres”, explica Yasuri Balam Canul, otra de las integrantes del equipo.
Eso implicó enfrentarse al machismo ancestral, muy arraigado, porque los hombres piensan que la mujer no debe jugar. De hecho, ni el beisbol ni el softbol son jugados por las damas. Las Amazonas fueron las primeras.
“Al principio solo era un pasatiempo, jugar en las tardes, en el centro del pueblo, primero jugarlo, pero con el paso del tiempo como que muchas muchachas empezaron a interesarse”.
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