En Los Ángeles, un periódico para la comunidad oaxaqueña

Por Roxsy Lin

A menudo descrito como la capital cultural de México, el estado de Oaxaca es reconocido por sus profundas raíces indígenas. Pero esas raíces no terminan en Oaxaca. A más de 2.000 millas al norte, Los Ángeles, California, se ha consolidado como un centro de identidad y cultura oaxaqueña.

Mireya Olivera, fundadora del periódico en español Impulso, ha dedicado más de dos décadas a honrar ese legado.

“No tenía ni un solo dólar para iniciar el proyecto”, recuerda Olivera de aquellos primeros días de 2004, cuando la idea de Impulso apenas comenzaba a tomar forma.

Olivera estudió periodismo en el Instituto de Estudios Superiores en Oaxaca y se graduó en 1992 antes de mudarse a Los Ángeles. Antes de iniciar Impulso, trabajó para El Oaxaqueño, un periódico pequeño que posteriormente dejó de publicarse.

Comunidades indígenas “invisibles”

Una amiga y defensora comunitaria local, Guadalupe Rosas Bojorquez, la animó a dar el salto. Otra amiga y restaurantera, Teresita Hernández, le prestó a Olivera 2.000 dólares para poner en marcha el periódico. Con esos fondos pudo comprar una computadora, una impresora y una cámara, además de viajar a Oaxaca para contratar a un diseñador y establecer los contactos necesarios para lanzar la publicación.

La primera edición de Impulso se publicó en 2004. Los primeros artículos del periódico buscaron resaltar aspectos positivos de la cultura oaxaqueña.

 

Las primeras historias de Impulso destacaban celebraciones comunitarias en toda la ciudad, desde el Día de las Madres hasta el Día del Niño. La cobertura se amplió para incluir el nacimiento de nuevos grupos folclóricos y partidos locales de básquetbol, todos muy populares en la comunidad. Pronto se incorporó un calendario de eventos, que ayudaba a los lectores a mantenerse informados sobre próximas celebraciones y encuentros.

Todo esto contrastaba fuertemente con la casi total ausencia de la comunidad oaxaqueña en los medios dominantes de aquella época, tanto en inglés como en español. Olivera dice que con frecuencia escuchaba a miembros de la comunidad, especialmente de grupos indígenas más pequeños, decir que se sentían invisibles.

Ubicada en el extremo suroeste de México, Oaxaca cuenta con al menos 16 grupos indígenas formalmente reconocidos. Entre ellos están los zapotecos y los mixtecos, cuya presencia en Los Ángeles ha crecido en las últimas décadas.

El “Corredor Oaxaqueño” de Los Ángeles

Se estima que la población oaxaqueña en Los Ángeles supera las 180.000 personas, lo que la convierte en la comunidad oaxaqueña más grande fuera de Oaxaca. En 2024, la ciudad designó oficialmente un tramo de Pico Boulevard como el “Corredor Oaxaqueño” para honrar las contribuciones de esta comunidad. La designación ocurrió tras la filtración, dos años antes, de grabaciones de audio en las que se escuchó a funcionarios latinos electos menospreciar a residentes indígenas oaxaqueños.

“Dentro de la comunidad mexicana aquí, la gente se refería a los oaxaqueños como “Oaxaquitas”, dice Olivera, un término peyorativo con connotaciones raciales, usado para menospreciar a los pueblos indígenas y sus culturas. “Trabajamos para cambiar eso”.

Redadas migratorias

Recientemente, el equipo de Olivera se ha enfocado en las redadas migratorias que han afectado a Los Ángeles y a ciudades de todo el país. Según Olivera, la comunidad oaxaqueña de la ciudad ha estado entre las más golpeadas por estas redadas.

“De acuerdo a informes del Consulado General de México en Los Ángeles, los oaxaqueños están entre las tres comunidades mexicanas más impactadas por las redadas”, dijo. “Al inicio de los operativos migratorios, ocupaban el segundo lugar en las detenciones, después de los michoacanos”.

Olivera citó casos de detenciones individuales, incluyendo el arresto de 14 miembros de una familia de la comunidad zapoteca durante una redada en el distrito de la confección de la ciudad y el caso de alto perfil de Arturo Vásquez, un panadero que había vivido en Los Ángeles durante 27 años en ese momento y no tenía antecedentes penales.

“Impulso con sus reporter@s ha mantenido a la comunidad informada y cubriendo las manifestaciones en contra de las redadas que separan a las familias trabajadoras y crea caos en sus vidas”, ella afirmó.

Mireya Olivera (izq.) es la fundadora de Impulso, que cubre la numerosa comunidad oaxaqueña en Los Ángeles. (Imagen cortesía de Mireya Olivera)

Presente en la comunidad

Luis Carmen, de la comunidad zapoteca, ha seguido a Impulso desde su lanzamiento. Dice que el periódico ha ayudado a que comunidades indígenas como la suya sean más conscientes unas de otras.

“Impulso ha tomado la iniciativa de estar presente en eventos, ayudar a difundirlos y apoyar a las comunidades en la promoción de sus festividades”, dijo. “Sin eso, no creo que nos conociéramos tan bien como nos conocemos hoy”.

Carmen dice que atesora el pequeño ritual diario de sentarse en su patio trasero para leer la edición más reciente, que encuentra en el restaurante El Chapulín o en la panadería Valle Oaxaqueño. El periódico se distribuye de manera gratuita cada dos semanas en distintos lugares de Los Ángeles y Santa Mónica.

“Una fuente de orgullo”

IEn 2010, a Olivera le diagnosticaron un tumor en el seno, un momento que describe como uno de los periodos más difíciles de su vida. Durante su cirugía y postoperatorio, el apoyo de la comunidad, junto con el de su familia y amigos, fue esencial para su recuperación.

Su esposo asumió la responsabilidad total del periódico: se reunió con clientes, aseguró publicidad,  supervisó la impresión y gestionó la distribución. Al mismo tiempo, colegas, incluidas Nora Estrada, hoy correctora de estilo y reportera en Impulso News, y Myriam Reyes, mantuvieron la publicación en marcha desde la casa de Olivera. Miembros de la comunidad le llevaron comida, regalos y palabras de aliento.

“Cuando llegamos de Oaxaca, traemos con nosotros todos esos valores culturales que tenemos… de unidad y trabajo colectivo, todo por el bien común”, señaló Olivera, cuyo carácter afable y risa contagiosa claramente conectan con la gente de su comunidad.

A lo largo de los 21 años desde su primer número, el periódico sigue reflejando a la comunidad a la que sirve.

“Es motivo de orgullo que exista aquí un periódico oaxaqueño que nos informa sobre lo que está pasando tanto aquí como en partes de Oaxaca”, dijo el empresario local Arturo Aguilar, cuya empresa se anuncia en el periódico. “También es parte de enseñarles a nuestros hijos qué es Oaxaca y sus tradiciones.”

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