El efecto Trump II: Cuba en la Mira

La carencias son evidentes en Cuba, pero lo principal es la falta de alimentos.

“Cuba está lista para caer”, declaró el presidente Donald Trump, tras la captura de Nicolás Maduro.

Al cortarse el suministro de petróleo venezolano, el régimen cubano se quedará sin ingresos y colapsará por sí solo sin necesidad de una intervención militar.

“No llegará más dinero o petróleo a Cuba. Cero”, sentenció Trump este fin de semana.

La Isla mayor del Caribe atraviesa una situación crítica, no una más, dijo el presidente Miguel Diaz-Canel, sino “la acumulación de distorsiones, adversidades, dificultades y errores propios, exacerbados por un cerco externo extremadamente agresivo”.

Siempre culpan al bloque económico de los Estados Unidos, pero lo cuerto es que el país lleva años atrapado en la recesión, incapaz de pagar sus múltiples deudas u obtener financiación externa, con una producción en retroceso y sin lograr garantizar el suministro de alimentos y productos básicos a la población, golpeada a diario por cortes de electricidad de varias horas.

La crisis energética se agudiza ahora sin el petróleo de Venezuela y de México.

A falta de datos oficiales recientes, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos publicó que el 89% de las familias cubanas viven en pobreza extrema, con un ingreso inferior a US$1,90 por día.

La debacle afecta a todos los sectores, comenzando por el productivo. La producción industrial en 2024 fue la más baja en 40 años, la agricultura está al mínimo por el ineficiente sistema de gestión estatal, la falta de fertilizantes y combustible; el turismo internacional —una fuente clave de divisas— cerró 2025 con cifras estimadas por debajo de los dos millones de visitantes, las peores en más de 20 años con excepción de la pandemia.

Hay una grave escasez de medicamentos en un contexto de brotes simultáneos de dengue, zika y chikungunya, y la reducción al mínimo de la cartilla de racionamiento, que desde hace años no garantiza la supervivencia de las familias.

Aunque lo más delicado es la situación precaria de su sistema energético. “En muchas partes del país los cortes eléctricos no bajan de 20 horas al día. Quiere decir que solamente tienen luz cuatro horas, y eso es una situación difícil”, indicó el economista Omar Everleny, exdirector del centro de estudios de la economía cubana de la Universidad de la Habana.

El presidente cubano. Miguel Diaz-Canel declaró que pueden dialogar con cualquier país, pero exigió respeto e igualdad.

Al margen del precario estado de las centrales eléctricas en la isla, los apagones responden sobre todo a la escasez del petróleo que las abastece; una escasez cuyo impacto se extiende al transporte, la producción y la vida cotidiana.

Cuba necesita unos 110.000 barriles diarios para funcionar con normalidad y produce por su cuenta aproximadamente 40.000, por lo que depende en gran parte del crudo que recibe del exterior.

Más en concreto, de dos proveedores casi exclusivos: Venezuela y México. Y el primero ya no existe para el Gobierno cubano, que no pierde el optimismo, pues ha prometido que 2026 será un año de recuperación económica, con un crecimiento del 1% del PIB si se recuperan el turismo, las exportaciones, la producción, los servicios y la financiación.

Sin embargo, ni los más optimistas dentro y fuera de la isla creen que esto sea posible.

 

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