Ciudadanos al Grito de Guerra 2: Crimen organizado es el quinto empleador

La gente está enojada y preocupada.

Si fuera una empresa, el Crimen Organizado en México estaría entre las primeras cinco industrias del país. Según varios estudios, dan empleo al menos a 175.000 personas, con lo que se perfila como quinto mayor empleador del país, por delante de consorcios como Oxxo, Bimbo o Pemex.

Un estudio de a revista Science encontró este dato, y determinó que la capacidad de adaptación de los cárteles se apoya en gran medida en el número de personas que pueden reclutar. Como hay constantes bajas por fallecimiento, detención o deserción, por semana pueden llegar a incorporar cerca de 370 personas, estima el estudio.

Las colonias humildes, donde permea la pobreza y la pérdida de valores son el campo propicio para encontrar nuevos soldados. La otra opción es el reclutamiento forzoso, aunque desde hace varios años utilizan redes sociales e incluso plataformas de videojuegos como Roblox, para conseguir jóvenes que aceptan entrar a las organizaciones con la ilusión de obtener dinero y poder, aunque en realidad terminan como carne de cañón en enfrentamientos.

Gracias a esto, y a la ineficiencia de las estrategias oficiales, el poder económico del crimen organizado sigue creciendo. La organización de análisis económico Signos Vitales señala que el valor del dinero de dudosa procedencia en la economía mexicana es cercano al 14.1% del Producto Interno Bruto o 4.5 billones de pesos corrientes.

La organización, donde participan 60 reconocidos economistas liderados por el doctor Enrique Cárdenas y Carlos Lascurain, destaca que México se ha colocado como el primer país en el mundo en mercados criminales, a los que sólo le siguen a la distancia Myanmar, Irán, Nigeria y Colombia, basándose en datos de Global Initiative aginst Transnational Organized Crime (GIATOC, 2023).

“Estamos hablando de empresas criminales multinacionales con gran capacidad de innovación, que son enfrentadas a través de instituciones conservadoras, con aversión al cambio y sujetas a recursos limitados, como son las fuerzas armadas”, resume la Dra. Paloma Mendoza Cortés.

Nuevo Símbolo

Carlos Manzo pidió ayuda al Gobierno Federal, pero no llegó el apoyo.

Cuando llegó a la alcaldía, en octubre de 2024 Carlos Manzo inició un esfuerzo para recuperar el control territorial del Estado en zonas disputadas por el crimen organizado, para lo cual hizo acuerdos con el gobierno federal para depurar policías y fiscalías, e incluso canceló eventos públicos simbólicos, como el Grito de la Independencia, para evitar atentados contra la población.

En México asesinan a un alcalde al mes, en promedio, pero el caso de Manzo adquirió una relevancia especial.

“No quiero ser un presidente municipal más de la lista de los ejecutados”, dijo en una entrevista, “no quiero que la Policía municipal siga siendo de la estadística, ni los ciudadanos de trabajo honestos y honrados que son víctimas de este cáncer social”.

El ocho de octubre pidió que no se retirara a la Guardia Nacional de Uruapan, apenas unos días después de su llegada. “Hacemos un llamado respetuoso al Gobierno Federal, a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al Secretario Omar García Harfuch para que no dejen solo a Uruapan en el combate de los delitos federales que le corresponde a la Federación atender”.

Tras su asesinato, el movimiento del Sombrero que inició el alcalde, creció. La Generación Z, nacida en este milenio, convocó a una marcha que se generalizó en muchas ciudades del país, donde ciudadanos de todas las edades manifestaron su exigencia para que la delincuencia sea combatida de manera efectiva. La Presidenta Claudia Scheinbaum atribuyó el movimiento a intereses políticos.

Mientras tanto, los participantes en el asesinato del alcalde de Urupan curiosamente han muerto, al tiempo que el toma nueva vida al convertirse en un símbolo de la lucha ciudadana contra la opresión del crimen organizado.

Alguna vez, Carlos Manzo publicó en sus redes sociales: “A mí me podrán matar. Me podrán levantar, intimidar, amenazar. Pero afuera hay un pueblo que exige justicia, que ya está cansado de las extorsiones. A mí me podrán chingar, pero se quedan con un tigre muy enfurecido, que es el pueblo de Uruapan. Así que, aguas, porque si nos tocan a uno, tocan a todo el pueblo de Uruapan”.

Se quedó cortó. El tigre enfurecido es todo un país.