- Por sus investigaciones y aportaciones científicas con impacto social, Eduardo Pérez Tijerina fue reconocido con la Presea “Fray Servando Teresa de Mier”.
Desde sus años como estudiante de secundaria, Eduardo Gerardo Pérez Tijerina comenzó a mostrar interés por observar su entorno. En el bachillerato, el cual cursó en la Preparatoria 15 Unidad Florida de la UANL, el cielo fue el principal atractivo para el joven.

Eduardo Pérez Tijerina fue reconocido por su labor.
Cuando era estudiante comenzó a asistir a la Biblioteca Central “Fray Servando Teresa de Mier”, en el centro de la Macroplaza, en donde encontraba libros relacionados con la astronomía, matemáticas y fenómenos físicos.
En esa época, el joven no imaginaba que muchos años después, en 2025, sería reconocido con la presea “Fray Servando Teresa de Mier”, otorgada por el H. Congreso del Estado. Este reconocimiento se otorga a residentes de Nuevo León quienes se han distinguido por acciones notables al servicio de la comunidad, por méritos eminentes o distinguidos, conducta o trayectoria ejemplar. La ceremonia se realizó el 9 de octubre.
La mayor parte de sus estudios y trayectoria profesional los realizó en la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la UANL. Realizó un intercambio académico y es egresado de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), donde cursó la licenciatura en Física. Cursó la Maestría en Física de Materiales y el Doctorado en Física de Materiales por el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE-UNAM).
Cielo nocturno regiomontano
“Puedo escribir los versos más tristes esta noche
escribir, por ejemplo,
la noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”, Pablo Neruda.
Como dice el epígrafe de los versos que escribió el poeta chileno en Veinte poemas de amor y una canción desesperada en 1924, Eduardo Tijerina no podía dejar de observar el cielo.
“Yo estudié en la Preparatoria 15 Florida. Estuve en ambos turnos porque en ese entonces yo jugaba fútbol americano con los kiowas. Básicamente desde antes, desde la secundaria precisamente ya había ahí algunos gustos por la parte de la ciencia, las matemáticas sobre todo”, señaló Pérez Tijerina.
Cuando llegó a la preparatoria, coincidió con algunos profesores que encaminaron su interés por la ciencia. El cielo regiomontano se dejaba ver con más claridad porque no lo opacaban los panorámicos y las luces artificiales de ahora.
“Empieza un interés por la astronomía en ese entonces, básicamente fue una coincidencia de poder voltear al cielo y observar los satélites artificiales. Y entonces en la búsqueda de ver qué eran esas cosas que parecían estrellas que se movían sobre el cielo nocturno en la ciudad de Monterrey, me puse a buscar, un poquito a leer sobre qué pudiera ser e investigar”, dijo Pérez Tijerina.

Toda una vida observando las estrellas.
“Y eso me llevó con gente de aquí de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas, estando en prepa todavía, con el profe que todavía está por acá, Leopoldo Pineda”, compartió Pérez Tijerina para Vida Universitaria.
El profesor Pineda le aconsejó a Eduardo acercarse al club de aficionados a la astronomía, que por entonces se reunía en el Planetario Alfa. Pérez Tijerina aún recuerda que esperaba el camión en la Alameda para asistir al museo sampetrino.
“Estaba yo apasionado por la astronomía y la pregunta fue ‘¿qué necesito ser para poder ser astrónomo?’, Y entonces me recomendó, otra vez, Leopoldo Pineda que había que estudiar física. Es así como llego a la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de aquí de la Universidad”, recordó el científico.
Siguiendo los consejos del maestro, Pérez Tijerina ingresó a la FCFM en 1991, en la que permaneció hasta 1993 cuando aprovechó un Verano de Investigación en Baja California para practicar en el Observatorio Astronómico Nacional.
Con apoyo de sus padres, concluyó sus estudios de licenciatura en la Universidad Autónoma de Baja California, apasionado por el estudio del cosmos.
“Yo esperaba las noches para observar el cielo a simple vista. En esa época empezaban a salir estos libros de texto, muy ágiles para leer, que es esta colección para Leer la ciencia desde México, del Fondo de Cultura Económica.
“Luego hay un concurso para hacer una monografía sobre este tema y entonces comenzaba yo a leer mucho en la prepa sobre estos temas de astronomía, entre eso y los de la Enciclopedia Científica Salvat, que también había un montón de libros en todas las áreas del conocimiento.
“Pero básicamente a mí me llamaba la atención la astronomía y la física. Me acuerdo de libros de física atómica, de agujeros negros, cuando empiezo este libro de la Breve Historia del Tiempo, de Stephen Hawking”, expresó Pérez Tijerina.
La ciencia del movimiento
Cuando Eduardo Tijerina llegó a la FCFM, las generaciones se conformaban con apenas más de 10 estudiantes en el aula. En la actualidad, la facultad alberga alrededor de cinco mil estudiantes. Los tiempos han cambiado.
“En la facultad empezamos a trabajar en diferentes áreas de la física. Como físicos resolvemos problemas; entonces, nosotros desarrollamos el primer laboratorio de nano ciencias y nanotecnología en la Universidad, que estuvo en la facultad, y luego lo trasladamos al Parque PIIT.
“Y luego en una reunión nos piden proponer proyectos y por ahí me dijeron que sería interesante tener proyectos con la UNAM. Yo levanto la mano y les digo que yo estuve mucho tiempo con la UNAM y tengo muchos colegas que trabajan en el Observatorio Astronómico Nacional”, comentó. “Invitamos al Dr. Paco Sánchez, que es el padre de la astrofísica en Canarias, el que desarrolló el telescopio más grande del mundo, el Gran Telescopio de Canarias”, recordó.
En el 2012, Eduardo y su equipo de trabajo empezaron a desarrollar conceptualmente el proyecto. Comenzó a coordinar y dirigir los esfuerzos para realizar el proyecto de Tlapiani en el Observatorio Astronómico de la UANL, en Iturbide, Nuevo León.
Con Tlapiani, ubicado en el cerro El Picacho, la UANL proporciona la capacidad de observar los cuerpos celestes y gracias a este proyecto se ha detonado toda una derrama económica y se ha activado a la región.
“Algo que me relaja mucho es sembrar hortalizas y árboles frutales. Mi papá tiene un terreno en Montemorelos y ahí es a donde me voy a relajar. Esto me distrae, el cuidado y el mantenimiento de hortalizas y árboles.
“Ahora tengo un proyecto aledaño al observatorio donde ya llevamos sembrados más de 100 manzanos buscando un beneficio social. Esta es la razón principal por la que se me entregó la medalla: investigación científica con impacto social”, puntualizó. “En mi caso es cómo hemos podido con la investigación tener un impacto social en donde la Universidad trabaja, como el tema del turismo científico, ahora desarrollamos el proyecto del destilado de agave.
“Con la pandemia tuvimos que llevar Internet al laboratorio y con la pandemia el municipio nos solicitó compartir este Internet con intención de apoyar la telemedicina, que convertimos en un proyecto con Conacyt para brindar Internet para sectores estratégicos en el sur del Estado.
“Pusimos unas cámaras infrarrojas y con el incendio de 2021 nos dimos cuenta que las cámaras pueden funcionar para controlar incendios. Tenemos un programa en todo el sur del estado para monitorear y prevenir incendios”, informó Pérez Tijerina.











