El regreso del Oso II: Ellos no invaden, vuelven a casa

  • Durante décadas, las zonas que hoy albergan viviendas residenciales de alto nivel adquisitivo fueron el territorio  donde estos plantígrados buscaban su alimento. Ellos no invaden, sólo regresan a su hogar

Los osos no bajaron a las ciudades por cambio de hábitos, sino porque las estructuras urbanas quedaron construidas sobre su territorio de forrajeo.

En un estudio sobre el oso negro realizado para la Universidad Autónoma de Nuevo León, sobre los patrones de interacción de estos osos y sus avistamientos, la investigadora Katya Ortiz, veterinaria con especialidad en manejo de fauna silvestre, subrayó la importancia de abandonar la idea del “oso amigo.

Ortiz, quien tiene más de diez años estudiando las conductas de los osos en la entidad, explicó que el oso aprovecha la interfaz urbano-forestal, que es el espacio donde el bosque se integra con la ciudad, para hallar comida.

Recordó que los osos no saben que su territorio se delimitó cuando el Parque Nacional Cumbres de Monterrey redujo su área original de 246 mil 500 a 177 mil 395 hectáreas, en el año 2000. Una tercera parte de su territorio se perdió.

En su estudio, ubicó un padrón en los avistamientos, pues el 70 por ciento se presenta en dos épocas del año: al principio de mayo y mediados de junio, al igual que en agosto y octubre, que es la temporada de hiperfagia, cuando los osos necesitan acumular rápidamente la mayor cantidad de calorías posible antes de iniciar su letargo invernal.

El oso evolucionó una “plasticidad conductual”, pues su capacidad para adaptarse es enorme, y como maneja una dieta omnívora, los botes de basura se convirtieron en una fuente de energía muy accesible.

Cuidado con ellos: PC

En lo que va del año, se han reportado al 911 un total de 600 avistamientos de osos, aunque sólo se confirmaron 196 por parte de Protección Civil de Nuevo León.

En las redes sociales se han publicado infinidad de imágenes de osos, principalmente en la zona sur de San Pedro y Monterrey, incluso en el centro de Cerralvo, Bustamante, Santiago y Villaldama.

La Facultad de Ciencias de Comunicación, ubicada en el Campus Mederos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, tiene tantos osos visitantes, que a nadie le asombra cuando se asoman por las ventanas a escuchar clase como cualquier estudiante.

Lo recomendable, explicó Erick Cavazos Cavazos, director de PC Nuevo León, es llamar de inmediato al 911 cuando se avista un oso, no darles de agua, no molestarlos, y esperar que las dependencias encargadas sigan el protocolo de actuación para hacerlos volver a su hábitat.

“El oso negro es un oso en el cual como lo hemos dicho y comentado no es el oso cariñoso, no es el oso de juguete, pero es un oso que tenemos que convivir con él, es un oso que está en nuestra parte de la Sierra en la cual los avistamientos los hemos tenido más frecuentemente en ciertas zonas que ahorita les vamos a mencionar, afortunadamente no hemos tenido y no se ha presentado ningún ataque de ninguno de ellos hacia ninguna persona”, comentó.

Durante años, la dependencia ha trabajado con campañas para hacer consciencia en la sociedad de que debemos aceptar esa convivencia con los osos, respetar su espacio y proteger su hábitat. “La prevención y la seguridad son la clave para garantizar una coexistencia armónica entre humanos y naturaleza, y estar bendecidos que tenemos osos negros, mapaches, jabalíes, pumas”, aseveró Cavazos Cavazos.

Puntualizó que cualquier alimento que quedé al alcance de los osos, lo van a encontrar gracias a su olfato, muy sensible. Ellos saben dónde encontrar los restos de comida, y elaboran un patrón repetitivo. “Es un animal protegido en peligro de extinción y nosotros lo debemos de proteger, porque es un es un ser vivo que habita en Nuevo León”, señaló, pero recomendó no alimentarlos ni dejarles comida.

“Recuerden que el oso baja y lo que encuentre fácil y lo que le dejemos; insistimos, uno es el manejo de residuos que es muy importante y la otra no invitarlos a dejarles de comer”, agregó.

Enrejar los botes de comida, no dejar alimento ni agua a mascotas por la noche, ayuda a que el oso no se acerque.

Recordó que el oso negro es una especie protegida, por lo que dañarlos, molestarlos o alimentarlos constituye una infracción grave. “Hay que recordar que el oso negro está protegido por una norma de Semarnat, la 059, por lo cual su protección es de suma importancia. Podemos ser acreedores a sanciones y hasta algunos delitos”, expresó Cavazos.

Pero nunca olvidar, que por simpáticos que parezcan, son peligrosos y lo único que hacen, es reclamar el territorio que les arrebatamos.

 

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