Todo sigue peor: derechos de la mujer van en retroceso

  • Poco ha mejorado la situación, dado que la cuarta parte de los países del mundo dice que en 2024 hubo un retroceso en los derechos de la mujer, que una presidenta puede ser acosada en público, y que los asesinatos de niñas y mujeres continúan impunemente.

Por Francisco Zúñiga Esquivel

Por primera vez, Giselle participará este mes de marzo en las protestas y marchas para exigir el fin de la violencia contra la mujer.

Aunque creció en un ambiente de violencia sistemática, donde existían todo tipo de agresiones,  excepto golpes, su madre, Jenny, logró crear un ambiente donde ella soportaba todo tipo de abusos, pero nunca perdía la sonrisa, ni el buen humor. Hasta el pasado mes de noviembre, cuando su marido, Dante, la apuñaló hasta causarle la muerte, cuando ella le anunció que Giselle y ella, se iban de la casa.

Por eso, aunque no portará pancartas ni piensa pintarrajear pareces, lleva su testimonio que dice mucho de esta tragedia que viven día a día las mujeres, y que no siempre acaba en la muerte.

Este es un caso de tantos que existen en México, donde la violencia contra la mujer parece no disminuir, y donde nadie escapa, ni la Presidenta del País.

En un evento público, la presidenta Claudia Scheinbaum fue acosada por un sujeto.

El 4 de noviembre pasado, la primer mandataria de México, Claudia Sheinbaum Pardo, sufrió de tocamientos por parte de un hombre, mientras caminaba por el Centro Histórico de la Ciudad de México.

El sujeto, alcoholizado, se acercó a la presidenta mientras caminaba por la calle República de Argentina cerca del Palacio Nacional, la abrazó por la espalda, intentó besarla y la tocó de manera inapropiada, luego se fue, pese al aparato de seguridad que rodea a la titular del Poder Ejecutivo.

.Claudia Sheinbaum denunció formalmente al hombre ante la Fiscalía de la Ciudad de México, argumentando que si ella, siendo presidenta, no actuaba contra este tipo de agresión sexual, sentaría un precedente negativo para todas las mujeres en México. “No lo digo como presidenta, sino como mujer… Nuestro espacio personal nadie lo puede vulnerar. Nadie”,

Pero el dilema quedó en el aire: Si la jefa del Estado puede ser acechada en pleno Centro Histórico, ¿qué seguridad tiene la mujer que camina hacia el paradero del autobús a las seis de la mañana?

La violencia contra las mujeres en México es una epidemia. Así de contundente fue el mensaje de la relatora de la Organización de las Naciones Unidas, Reem Alsalem, durante el “Encuentro Internacional para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas”, en la Cámara de Diputados.

El gobierno ha firmado acuerdos internacionales e implementado avances en el reconocimiento jurídico, reconoció, pero la realidad en las calles y en los juzgados es distinta: Al menos 137 mujeres fueron asesinadas cada día  durante el 2024, último registro que se tiene.

Más de 80 mil feminicidios en todo el mundo, de los cuales el 60% ocurrieron a manos de parejas o familiares, pero “apenas es la parte visible de la crisis, porque este delito está subregistrado de manera muy grave y significativa”, precisó.

Un caso real

Miles de mujeres saldrán a externar su inconformidad en las marchas.

A sus 21 años, Giselle podría atestiguarlo plenamente. Es la menor de 4 hijos, y cuando recibió su título profesional, le dijo a su madre: Vámonos, deja a mi papá, ya no le aguantes, que con lo poquito que ganamos, podemos empezar.

La joven creció en un ambiente donde nunca había dinero, porque el padre se encargaba de comprar todo. Ella vio algunas veces que Dante golpeó a su madre, siempre por celos. Un día se enteraron que todas las propiedades, terrrenos, carros, cuentas bancarias, estaban a nombre de los hermanos, y que Jenny no tenía derecho a nada.

Hubo pocos golpes, pero sí un acoso constante y abusos sexuales, que para la mujer se volvieron cotidianas, pero de las que no podía huir porque el marido la vigilaba constantemente, le prohibió convivir con su familia y ella nunca tuvo dinero siquiera para tomar al menos un camión que la llevará a buscar a alguien.

El día que le anunció que se iban, él tomó un cuchillo y la asesinó. Luego se quedó durante horas junto al cuerpo sin vida de su mujer, hasta que decidió hablar a la Policía, luego de intentar suicidarse con un leve corte en las muñecas.

Sigue la impunidad

En el papel se ha avanzado mucho para combatir la violencia de género en general, pero ya en el plano real, se mantiene la impunidad, porque hay una disparidad evidente entre las promesas del Estado y su ejecución, incluso a nivel estados, apunta Reem. Para ella, los factore persistentes son corrupción e impunidad.

La violencia contra la mujer tiene muchas aristas.

Las desapariciones forzadas y el crimen organizado, relacionados con la trata de personas, forman parte de los fenómenos que explican el aumento de la violencia contra las mujeres, y aunados a la militarización y a las políticas de austeridad, la crisis se ha multiplicado.

Los estados con mayor incidencia en hechos violentos son Chihuahua, Sinaloa, Morelos, Tabasco y Campeche concentraron la mayor tasa de víctimas de este delito, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

El episodio que involucró a la presidenta motivó al Gobierno federal a presentar un plan contra el abuso sexual, con la prioridad de homologar el delito en todas las entidades. “Lo que nos ha instruido la presidenta es que con esta revisión busquemos que el delito de abuso sexual sea similar en todas las entidades de la república, para que la sanción sea contundente y para que las mujeres sepan que pueden denunciar cuando viven esta situación”, dijo la titular de la Secretaría de las Mujeres, Citlali Hernández, al presentar la iniciativa en noviembre pasado.

La reforma convierte el abuso sexual en un delito de oficio, por lo que no depende exclusivamente de la voluntad de la víctima para ser investigado, y la autoridad puede investigar y actuar en conse cuencia por el mero hecho de tener conocimiento. También contempla sanciones de tres a siete años de prisión y una multa de 200 a 500 veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización (UMA). Anteriormente, se contemplaban penas de hasta 10 años de prisión y 200 días de multa.

Ya se aprobó el dictamen, que incluye medidas orientadas a la concientización, como que el responsable debe acudir a talleres reeducativos con perspectiva de género y no violencia contra las mujeres, y costear la atención psicológica especializada para la total recuperación de la víctima.

Valeria Macías fue víctima de acecho durante varios años, e impulsó una reforma legal para tipificar dicho hecho como delito.

Esta ley ya existe en estados como Nuevo León. En marzo de 2025, la llamada Ley Valeria, fue aprobada para tipificar el acecho (stalking) como delito penal, con sanciones de cárcel de hasta 2 años, para quien “vigile, persiga o contacte reiteradamente a una persona sin su consentimiento, afectando su vida cotidiana”.

Valería Macías es su principal impulsara. El acoso que sufrió durante más de 8 años, sin que ninguna autoridad le diara protección legal efectiva,debido a que la conducta de su acosador no encajaba en ningún tipo penal específico, la animó a presentar la iniciativa, que ahora se pretende tener a nivel federal.

La joven de 35 años, promotora cultural, tuvo el apoyo de la diputada Iraís Reyes, quien lo llevó al pleno del Congreso Local. “Es un gran paso que nos va a permitir avanzar en los demás Estados”., declaro Macías, aunque reconoce que la ley no es retroactiva, por lo que no podría aplicarse a su propio caso.

Al momento de aprobarse la iniciativa, la activista puso el dedo en una llaga que no siempre se ve. La revictimización. “Yo tuve que acudir a más de cuatro dictámenes con distintas psicólogas; eso se pudo evitar si hubiera comunicación entre las autoridades”, relata en una entrevista telefónica reciente con el periódico EL PAÍS. “Hay casos en los que le piden a la víctima que consiga el domicilio de su agresor. Eso implica exponerlas nuevamente”, advierte.

El lugar más peligroso

Danna tenía cuatro de edad el día que murió. Vivía con su madre, Rosa Aurora, de 28 años, en una humilde casita que rentaban en la colonia Santa Elena, en el municipio de Zuazua, y la pareja de ésta, Jorge Alan, de 36 años.

Una tarde llevaron a la niña a un centro de salud, donde argumentaron que se había caído de un árbol. Sin  embargo, horas antes, le habían pedido dinero prestado a una vecina, para llevar a la niña al médico porque, dijeron, le había picado una araña el día anterior.

Pero las incongruencias entre las versiones de ambos, y el estado físico de la niña obligó a la intervención de la Fiscalía Especializada en Feminicidios y Delitos Cometidos contra las Mujeres, que determinó que se trataba de un caso de violencia familiar y feminicidio.

La autopsia reveló que la causa de muerte de la menor fue una contusión profunda de cráneo y determinaron que Danna sufría síndrome del niño maltratado.

El peligro real para las mujeres no está en la calle ni en lugares públicos. Está en el interior del hogar, reconoce la relatora de la Organización de las Naciones Unidas, Reem Alsalem.

Lo confirman las estadísticas. El 60% de los feminicidios globales ocurren en el ámbito privado. En muchas regiones del mundo y del país, prevalece una violencia cultural. En Yucatán y Tlaxcala, activistas han denunciado la aceptación social a patrones de incesto, matrimonios serviles, bodas de menores con adultos mayores y una preocupante “negación institucional” ante redes de trata que operan a la vista de todos.

El panorama no es privativo en México. En el 2024, casi la cuarta parte de los Gobierno del Mundo informaron ante la ONU que tuvieron un retroceso en los derechos de las mujeres.

Citaron el riesgo de la tecnología digital, que es utilizada para la mercantilización y deshumanización de niñas a través de la pornografía y la distribución de fotografías íntimas sin consentimiento.

“La violencia contra las mujeres es una de las injusticias más antiguas y generalizadas de la humanidad, pero sigue siendo una de las que menos se combaten”, afirmó el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, en un informe donde menciona que apenas el 0.2% de la ayuda global al desarrollo se destina a programas contra la violencia de género, y las cifras van a la baja en 2025 debido a políticas de austeridad. Un porcentaje irrisorio.

Violencia Salarial

En el ámbito laboral se da el acoso, pero pocas veces se denuncia.

Jenny nunca tuvo dinero, pues su marido sólo lde dejaba unos pesos. Cuando ocupaba algo, acudía con alguna vecina, le cambiaba alguna de las incontables latas de atún u otro artículo innecesario que Dante le compraba en la despensa. O pedía prestado.

Si hubiera tenido recursos propios, no habría soportado tanto abuso, y quizá estaría viva.

Al final de su vida, con sus cincuenta y tantos años, cuando ya comenzaba a rebelarse, comenzóa a trabajar en un supermercado, por un salario reducido. Igual que muchas mujeres, ganaba menos que los hombres.

La brecha salarial es amplia, sobre todo en sectores de alta especialización.  Además, las mujeres ocupan pocos puestos de liderazgo y  toma de decisiones.

Además, tienen el doble trabajo de su empleo y las labores del hogar, donde destinan 2.5 veces más tiempo que los hombres. Esto genera una “interrupción de carrera” que las excluye de aumentos salariales y ascensos durante la edad reproductiva.

La diferencia en los ingresos es evidente y en ocasiones abismal. En el sector de Ciencia y Tecnología, las damas ganan entre 15 y 20 por ciento menos que los caballeros. En el sector financieros sus ingresos están en 22 por ciento debajo, y en la industria manufacturera, un 18 por ciento.

No hay promociones para que ellas alcancen niveles altos, y se les encasilla en áreas administrativas, donde hay poca posibilidad de ascenso.

El mundo no anda mucho mejor. La ONU Mujeres especifica que la paridad salarial podría llegar hasta dentro de un siglo, a menos que se apliquen cuotas de género obligatorias, por ejemplo, en los Cnsejos de Administración de las Empresas, de modo que sean las mismas mujeres quienes impulsen el crecimiento de otras en los diversos sectores productivos.

Una tarea urgente, pues mientras la mujer, como género, no alcance una seguridad física y autonomía económica, la igualdad seguirá inalcanzable.

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